BASES METODOLOGÍCAS PARA LA FORMACIÓN DE VALORES EN EL AULA. RESULTADO DE UNA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA APLICADA
RESUMEN:
Los valores son un “accionar” sistemático y, por ende, todas nuestras acciones están marcadas o reflejan ciertos valores, que a su vez están condicionados por nuestra forma de pensar. Teniendo estas premisas, el presente ESTUDIO se introduce en el ámbito universitario y declara que los estudiantes universitarios no manifiestan valores propios del estudiantado de este nivel.
De lo anterior, se deduce como “situación problémica” que las aulas universitarias carecen de un procedimiento basado en los criterios estudiantiles para formar valores de manera participativa. Con estos criterios, se planteó como “problema” la interrogante siguiente: “¿cómo desarrollar conductas acorde a los paradigmas del estudiante de los tiempos actuales?”
Partiendo de tal problema, el objetivo de la investigación estuvo dirigido a: “elaborar un procedimiento para la formación de valores compartidos para alcanzar cambios en la conducta”. La investigación es de carácter experimental, basada en el estudio de un caso y se desarrolló en tres fases: relevamiento de información y diseño del sistema de valores; evaluación y ajuste y validación e interpretación final.
La novedad científica se basa en “la formación de valores a partir de la participación para el cambio de conducta”, así como “la definición de indicadores, variables y criterios evaluativos de la formación de valores para cambiar la conducta en pos del mejoramiento de las competencias”
PALABRAS CLAVES: Valores, creencias, conductas, procedimiento, participación, información.
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UNA INTRODUCCIÓN NECESARIA
Pienso que muchas personas hablan de valores y no tienen claro qué son los valores y cuál es su real significación en la vida cotidiana. Sin embargo, muchas personas declaran intuitivamente que en la actualidad, en relación con sus tiempos, “hay una crisis de valores”.
Considero que estas personas hablan sin tener claro qué son los valores pero, sienten la falta de algo y cuando esto tiene una manifestación cotidiana que marca una tendencia de comportamiento en una generación o en un tiempo se declara enseguida que “hay una crisis de valores”
Efectivamente, muchas personas sienten la falta de algo en los comportamientos y por este sentir, es por lo que siempre he dicho que los valores están en los procesos cotidianos, en el día a día, en el actuar diario, en las acciones que hacemos desde que nos levantamos.
Es decir, los valores son un “accionar” sistemático y por ende todas nuestras acciones están marcadas o reflejan ciertos valores, que a su vez están condicionados por nuestra forma de pensar, por nuestras estructuras de pensamientos, por los aspectos que nos enseñaron y por las experiencias que vamos adquiriendo o lo que es lo mismo, por nuestras creencias. Esto reafirma que creencias y valores marchan juntas, que no es posible separar.
Siguiendo la ruta de que los valores son acciones y que esas acciones se realizan sobre la base de determinadas reglas, se puede decir que muchas de las acciones están predeterminadas en el subconsciente de muchas personas que determinan lo que debemos hacer. A estas piezas que predefinen el accionar es a lo que se le suele llamar “mecanismos”.
Los “mecanismos” son las piezas que se instrumentan para producir determinado movimiento y que pueden concurrir en busca de fortalecer las creencias y valores.
Es decir, los “mecanismos” determinan el funcionamiento o modo de obrar en la mente de las personas y pasan a ser leyes que deben regir su movimiento.
De hecho, los “mecanismos” son los que someten a las personas, en el tiempo, a actuar de forma mecánica y llevar al inconsciente una estructura de pensamiento que determina la forma de actuar.
Son “mecanismos” que pueden apoyar la formación de valores, entre muchos, los siguientes:
- Actuar de acuerdo a los valores que se proclaman.
- Mover un proceso comunicativo que lleve a que todo el mundo sepa que lo más importante son los valores.
- Distribuir trípticos, afiches.
- Crear símbolos y rituales.
- Crear grupos de enfoques para conocer mejores caminos.
No obstante, otros ejemplos pueden tener el sentido contrario y en lugar de apoyar la EDV más bien apoyan a su opuesto. Algunos ejemplos de estos son:
- No llegar a su trabajo a la hora indicada.
- Establecer compromisos y no los cumplan.
- Convocar sistemáticamente a reuniones a una hora y se hacen a otra.
- No hacer vida interna, ni establecer relaciones para conocer los problemas personales y familiares, así como evaluar el clima que prevalece.
- Regular de manera excesiva las actividades que tienen que realizar las personas.
Al observar este conjunto de “mecanismos” es posible darse cuenta que los primeros, si se operan de manera reiterada, pueden influir en el desarrollo o formación de valores que son razonablemente aceptados para la buena marcha de la organización y de las personas que en ella trabajan. Si estos “mecanismos” los evaluamos podemos concluir que respectivamente pueden actuar sobre valores como:
- La constancia.
- La reafirmación.
- La formación.
- El reconocimiento.
- La participación.
Por el contrario, los segundos “mecanismos” enunciados, si se operan de manera reiterada, pueden influir en el desarrollo o formación de valores que pueden ser razonablemente aceptados para la marcha inadecuada de las personas. Si estos “mecanismos” se evalúan se puede concluir que pueden actuar sobre valores como:
- La indisciplina e impuntualidad
- El incumplimiento de compromisos.
- La indiferencia, la despreocupación.
- La pasividad.
- El estancamiento.
Como se hace evidente, diferentes “mecanismos” producen diferentes efectos en la formación de valores. Los primeros buscan influir para que sean razonablemente aceptados por los trabajadores para la buena marcha, mientras los segundos no dejan de ser valores pero que, de reafirmarse de manera sistemática, son caldo de cultivo para ratificar la marcha inadecuada y pueden llevar a resultados irremediablemente nefastos.
Si son diferentes los “mecanismos” estos pueden producir diferentes efectos en los valores y con ello en la formación de un accionar determinado, obviamente este accionar es un hermano siamés unido con las estructuras de pensamientos y ambos van dibujando una cultura particular.
Hasta ahora se ha hablado de los “mecanismos” desde el interior de la persona. Pero, hay que tener en cuenta también que cualquier persona se relaciona con el entorno por lo que puede influir en el mismo o el entorno puede influir en ella. De esta forma los “mecanismos” si son reiterados y operados colectivamente pueden tener un alcance social. Es decir, pueden afectar a individuos, a comunidades o la sociedad en la formación de valores en un sentido razonable y socialmente aceptado o en el sentido contrario.
Si en la sociedad hay muchos “mecanismos” reguladores, pudieran ser muchas las barreras que se forman. Un mecanismo regulador de la conducta es un inhibidor del accionar, es una barrera para determinadas estructuras de pensamientos y, en tal sentido, hay que ver la racionalidad de la regulación qué propósito se plantea.
Con esto no se quita el valor que puedan tener los “mecanismos” reguladores en un momento histórico determinado. Simplemente llamo la atención que no todo mecanismo regulador o el exceso de estos son formadores de creencias y valores razonablemente aceptados, sino que más bien pueden ser formadores del opuesto.
Teniendo estas premisas presentes, el investigador buscó introducirse en la “situación problémica” del ámbito universitario, partiendo de la experiencia de un año de trabajo en las aulas, por la simple observación y recopilación de información de los estudiantes, así como del intercambio de criterios de profesores de diferentes materias, facultades y universidades.
Con estos instrumentos de investigación, se llegó a la conclusión de que los estudiantes universitarios no manifiestan valores propios de este nivel, como pueden ser: sistematicidad en el estudio, creatividad, interés en las materias, búsqueda de información para aumentar el conocimiento y el ejercicio profesional.
Por el contrario, se observan comportamientos como la apatía a los estudios, no consultar a los profesores, no tomar notas de clases, no buscar fuentes de información para ser creativos, sino para copiar, no tratar de ser diferentes y originales, sino ser más bien copia de lo que dice internet. En fin, muchas tendencias de carácter negativo, que no son propias de un estudiante universitario que, por su condición, debe estar dispuesto a la investigación, a la profundización y a darse cuenta de que aprender es lo que se hace cuando no sabemos qué hacer.
De lo anterior, se deduce como “situación problémica” que las aulas universitarias carecen de una metodología basada en los criterios estudiantiles para formar valores que mejoren sus conductas y de manera participativa, para formar competencias de carácter profesional.
Con estos criterios, basados en la observación y el intercambio con profesores de diferentes materias y diferentes universidades, la investigación se planteó como “problema” la interrogante siguiente: “¿cómo desarrollar conductas de calidad y acorde a los paradigmas del estudiante de los tiempos actuales, donde prevalece la formación de competencias en la vida profesional?”
Partiendo de tal problema, el objetivo de la investigación estuvo dirigido a: “elaborar una metodología para la formación de valores compartidos, basado en los criterios de los estudiantes, que les permitiera tomar decisiones para alcanzar cambios en su conducta y con ello lograr una mayor competencia para su vida profesional”.
La hipótesis que se planteó esta investigación fue que “una metodología para la formación de valores compartidos, basada en los criterios de los estudiantes debe fortalecer la toma de decisiones en los mismos para operar cambios en su conducta que les permita alcanzar mayores competencias para su vida profesional.”
La investigación es cualitativa y de carácter experimental, basada en un estudio de caso, en la que el objeto de estudio de la investigación es “la formación de valores” y su campo de acción es “la elaboración de una metodología participativa para tomar decisiones que cambien la conducta”
La variable dependiente es “la formación de valores” y la independiente “la metodología que se elabore para el cambio de conducta”.
La novedad científica se basa en “la elaboración de una metodología para la formación de valores a partir de la participación de los propios estudiantes, que permita tomen decisiones para el cambio de su conducta y el mejoramiento de sus competencias para su vida profesional”
Al igual, forma parte de la novedad “la definición de indicadores, variables y criterios evaluativos de la formación de valores que permitan observar en qué medida los estudiantes logran cambiar su conducta en pos del mejoramiento de sus competencias”
DESARROLLO DE LA METODOLOGÍA
La presente metodología es fruto de una investigación que se llevó a cabo en el período comprendido entre el 6 de octubre del 2015 y el 29 de febrero del 2016. Se desarrolló en el marco de un grupo de clases en el que la cantidad de estudiantes era de 28 y la edad promedio de los mismos es de 23 años.
La metodología se estructuró en el curso de la investigación en tres fases: una primera de relevamiento de información y diseño del sistema de valores; una segunda de evaluación y ajuste y una tercera de validación e interpretación final.
Primera fase: relevamiento de información y diseño del sistema de valores
Dentro de los puntos de partida de la investigación se tomó como referente los 15 Acuerdos y Compromisos Éticos que están definidos institucionalmente y que los estudiantes deben firmar junto con el profesor, en cada asignatura que reciban.
Entre algunos de estos compromisos éticos están: la exigencia de puntualidad; el severo castigo ante la copia de exámenes; el respeto en las relaciones docente-estudiante y alumno-alumno; cuidado de las instalaciones, mobiliarios y equipos institucionales, así como mantener el orden, disciplina y ser respetuosos dentro y fuera del aula de clases. Es decir, son un conjunto de normas éticas que pueden servir de apoyo a la investigación realizada, por los valores que de ellas se desprenden.
Al igual, un elemento referente para el trabajo es que el profesor debe, el primer día de clases, tomar cuáles son las expectativas que los estudiantes tienen con relación a la asignatura que van a recibir. Obviamente, es requisito para hacer este relevamiento de expectativas, la explicación previa por parte del docente del programa de la asignatura. Dichas expectativas se recopilan utilizando el método de “grupos nominales”. Es decir, se les da una boleta a los estudiantes para que en forma respondan a la pregunta ¿cuáles son sus expectativas? Y de esta forma enuncien sus expectativas.
Una vez recopiladas dichas expectativas, el profesor en un tiempo posterior, fuera de clases, las registra y forma un documento con el conjunto de expectativas. Por las características del método de recopilación de información se producirán, como un aspecto normal, repeticiones de planteamientos y por ello el docente debe obviar las repeticiones y reducir el listado para que sólo queden registradas aquellas que difieran entre sí.
Es por igual parte del inicio de la primera fase de la metodología y ya formando parte del procedimiento elaborado, un relevamiento de información con los estudiantes a través de la interrogante ¿a qué vicios están dispuestos a renunciar para poder desarrollar una clase de calidad? Al respecto se les plantea que los criterios dados serán arrojados a una “caja de las renuncias” y para ello se utiliza una caja como simbolismo de lo que hay disposición a renunciar.
Ante tal pregunta, el grupo presenta un conjunto de renuncias a través también del método de “grupo nominal”.
Este conjunto de renuncias a las que el grupo muestra su predisposición, ya dan elementos para tener una breve caracterización del grupo y dónde están sus principales problemas de tipo conductual.
Posteriormente se les lleva el conjunto de “renuncias” y se les plantea a los estudiantes que son muchas para trabajar y no todas tienen el mismo peso, por lo que aplicando el principio de Pareto de 20 x 80 se podían determinar cuáles eran las aquellas que ellos consideran son las de mayor peso.
Una vez seleccionadas las renuncias de mayor peso se definen las “reglas de oro” que deben seguirse para eliminar los aspectos negativos que atentan contra la buena marcha de las clases y se definen conjuntamente con estas reglas los valores que pueden permitir un mejor comportamiento del grupo en el desarrollo de las diferentes asignaturas del semestre. Esto puede ser posible a partir del mejoramiento continuo de las conductas de cada estudiante.
Teniendo definidos los valores que el grupo estaba dispuesto a compartir, a cada uno de ellos se les debe dar una imagen simbólica y se debe proceder en trabajo grupal a buscar una definición del significado de cada valor y las conductas esperadas que están asociadas a cada uno de ellos. Posteriormente, el profesor procede a ajustar los significados dados y las conductas esperadas, con el propósito de mejorar la redacción y presentación.
Terminada esta fase, se hace un tríptico, que recoge lo que se denomina “Experiencia práctica sobre valores compartidos”.
Con un primer borrador del tríptico elaborado, se forman grupos de estudiantes para que cada grupo evalúe los valores definidos hasta ese momento sobre la base de las cinco preguntas siguientes:
- ¿Cuáles son sus criterios sobre el significado del valor que usted analiza?
- ¿Qué opiniones tienen sobre las conductas definidas?
- ¿Qué modificarían, eliminarían o añadirían?
- ¿Cuál es el sentido de este trabajo?
- ¿Qué criterios tienen sobre esta experiencia?
Los grupos deben dar criterios favorables sobre el trabajo, ya que nunca habían hecho un trabajo con este sentido y mucho menos con la participación directa de ellos. En esta parte de la metodología es importante para el docente los criterios que los estudiantes expresen al responder las preguntas 4 y 5. Estas preguntas pueden darle una retroalimentación sobre lo que piensan los estudiantes sobre el trabajo emprendido.
Una vez tenidos en cuenta los criterios expresados por los estudiantes sobre el trabajo se elabora un tríptico final, que se manda a reproducir para todos y se les alerta que todos debían tenerlo y traerlo todos los días, porque con ello se medirán sus conductas diarias durante la clase y a su vez serán un elemento que ellos deben tener en cuenta de manera sistemática como cause estratégico para alcanzar los valores compartidos.
Con estos elementos la validación de la primera fase queda concluida, donde en todo el proceso de la misma la participación de los estudiantes es un elemento decisivo y determinante y por tanto es el sentido que mayor novedad le da a la metodología concebida.
Segunda fase: evaluación y ajuste
Esta fase es vital en el desarrollo de la metodología porque con ella se pretende “valorar y determinar el estado inicial que tienen los estudiantes al comenzar la experiencia en la formación de valores”. Para determinar este estado inicial se les entrega un documento donde se listaban las conductas asociados a los valores compartidos y se les da una escala Likert para que declaren en qué nivel o valor consideran se encuentran cada uno de ellos.
Teniendo las valoraciones de cada estudiantes, definidas por ellos mismos, se determina la media grupal para cada conducta y con ello se forma una gráfica que describía en qué grado o escala cada conducta es cubierta grupalmente y cuál es la diferencia que aún falta por cubrir.
La tendencia suele estar, en una escala de 5, que el comportamiento medio de las conductas y con ella los valores compartidos, deben estar de 3 a 4 puntos. Luego el salto que hay que dar en los es de 2 a punto1, que en la gráfica aparece como la zona no cubierta
Ante esta valoración inicial es necesario hacer un trabajo grupal y determinar ¿cuál es el posible plan de mejoras que se requiere seguir? y así el grupo determina un plan de mejoras para todos, con el propósito de alcanzar valoraciones superiores en una evaluación final, al concluir el curso. Este plan de mejoras busca hacer un ajuste en las conductas, para dar un salto y determinar mejores resultados.
Otra evaluación inicial está asociada a la aplicación de otro instrumento diseñado, que por igual mide las conductas definidas pero, esta vez en una escala de 0 a 10, fraccionada en 11 valoraciones para determinar el diferencial semántico, asociado al “nivel de importancia” que le da cada estudiante a las conductas definidas.
Con el procesamiento de este instrumento se obtiene una “Tabla de determinación media de la importancia” de las conductas y puede dar criterios iniciales que tiendan a 0,8. Es decir que los estudiantes entiendan que el nivel de importancia no es ni “totalmente importante” (1), ni “bastante importante” (0,9), sino justamente “importante” (0,8)
Con estas valoraciones y criterios recogidos, que determinan una tendencia se puede dar por concluida la segunda fase y para desarrollar la tercera habrá que esperar los días finales del semestre académico.
Sin embargo, en el desarrollo de las clases se puede observar que los estudiantes no llegan a superar sus conductas, a pesar de que se les insista en que en la conducta de determinados estudiantes siguen prevaleciendo vicios a los que se había estado dispuesto a renunciar.
El vicio más arraigado en los estudiantes de las generaciones actuales es el uso sistemático de los celulares y para ello se pueden tomar decisiones drásticas pero, no es el método que se debe emplear, ni el más recomendable, el estudiante debe actuar por sus propios valores y convicciones. Es evidente que el investigador tiene que estar consciente de que esta es una generación que nació con los celulares y desde pequeño cargan uno, por lo que es un aspecto que se ha vuelto una adicción. Incluso si el profesor plantea o señala algo que sea de interés, esta es una vía para que ellos busquen información en internet durante la clase.
El llamado y referencia constante a que lo compartido por ellos y definido en el tríptico no es tomado en cuenta, se puede buscar en esta fase el desarrollo de otro instrumento. Este otro instrumento se le denomina en la metodología “base ideológica del grupo”.
Para conformar la llamada “base ideológica del grupo” se crean equipos de trabajo y se les orienta definir la misión y visión del grupo. Como resultado del trabajo grupal, se crean varias misiones y visiones y con ellas el profesor puede elaborar la misión y visión del grupo.
A su vez, dadas las condiciones del lugar, se les puede pedir que aquellos que quisieran elaboraran un “credo” para el grupo y de igual forma, a partir de las propuestas realizadas, el profesor puede hacer un “credo” del grupo.
Con la base ideológica elaborada por trabajo conjunto del profesor y los estudiantes, el documento concebido se les da para que le hagan los señalamientos que entiendan necesarios
De esta forma, en estos momentos los estudiantes cuentan en su poder con el tríptico que recoge los resultados de la “experiencia en la formación de valores”, además tienen un “plan de mejoras” y finalmente una “base ideológica” que presenta la misión, la visión y el credo del grupo.
Un instrumento que resulta de mucha utilidad en la medición del comportamiento de los estudiantes en el aula es el método de solución de problemas. Con tales propósitos en esta parte de la metodología se les pregunta a los alumnos “¿cuáles son los problemas que ellos tienen en su funcionamiento como grupo?” Esta pregunta permite conocer cuáles son los problemas que tiene internamente el grupo y que3 conspiran contra su conducta y por tanto con los valores compartidos.
En este caso se emplea para la respuesta de esta pregunta nuevamente el método de “grupos nominales”. Como siempre, las respuestas formuladas por esta herramienta de recopilación de información suele ser amplia, por la cantidad de repeticiones que ocurre pero, es el instrumento de mayor utilidad para obtener mucha información en un período corto de tiempo.
Dada la cantidad de problemas, se busca las ideas de mayor peso aplicando técnicas como: reducción de listado, votación simple, ponderada y apareada, así como el Principio de Pareto. De esta forma se obtiene un resultado de los problemas que tienen los estudiantes.
Tomando como patrón la lista de los problemas principales, se toma el primero, el de mayor peso, para identificar sus posibles causas. Posteriormente, se identifica con ellos las principales soluciones propuestas para resolver el problema que serán sometidas a una “tabla de evaluación de criterios”, donde cada una de las soluciones propuestas se analizan y evaluaron según criterios como: objetivos, tiempo, costo, efecto, interrelaciones, implicaciones políticas y sociales, límites y riesgos.
De análisis y evaluaciones realizadas se selecciona la mejor solución y para esta decisión se hizo un “Tabla con el Plan de Acción”, donde se define el cómo llevar a cabo la decisión seleccionada. Es decir, el conjunto de actividades que es necesario desplegar, quién sería el responsable para cada actividad y quieres deberían participar en su organización; en qué momento o fecha se debe realizar cada actividad y finalmente el con qué, por si son necesarios utilizar algunos recursos.
Dado los problemas de comportamiento que suelen presentar los estudiantes, no se debe dejar fuera del análisis la acción de los profesores y en tal sentido se les pregunta “¿cuáles son los problemas que han tenido con los profesores durante la carrera?”
Obviamente, estos son criterios son de los estudiantes y es posible no sean del todo confiables pero, son criterios que no pueden quedarse fuera del análisis, porque a veces hay elementos que están conspirando contra las conductas desde la pedagogía invisible.
Un aspecto complementario que puede hacer el profesor es que los estudiantes hagan una evaluación de su clase y para ello les puede pedir que señalen por igual, los aspectos positivos, negativos e interesantes que identifican en su curso.
Tercera fase: validación e interpretación final
Esta fase se va a explicar en dos partes: una asociada a los instrumentos de validación aplicados y otra de interpretación final de los resultados alcanzados con el experimento.
Instrumentos de validación aplicados.
La tercera y última fase se desarrolla cuando ya está terminando el semestre, uno de los primeros pasos es validar en qué medida se han satisfecho las expectativas que tenían al inicio. De esta forma se les entrega un documento con las expectativas y una tabla de Likert para valorar entre 1 y 5 la satisfacción de sus expectativas.
Con los documentos llenados por los estudiantes se conformó una Hoja Excel y se determina la media grupal y de esta forma se puede comprobar en qué medida las expectativas han sido satisfechas, esto debe dar un resultado bueno o aceptable.
Seguidamente, se les da otro documento que refleja las conductas determinadas por los valores, para que igualmente determinaran qué grado de valoración final que habían alcanzado una vez concluido el semestre, en qué medida habían avanzado en sus conductas para ser mejores y aumentar sus competencias.
Por igual, cada documento entregado por los estudiantes es llevado a una Hoja Excel y se determina la media grupal para cada una de las conductas, lo que puede dar como resultado en qué medida los alumnos han avanzado en sus conductas o no. Tal vez pueden quedarse en o continuar con los valores medios definidos anteriormente o haber avanzado en alguno de ellos, según sea el caso. También puede suceder que en lugar de evolucionar, han involucionado y esto requiere análisis.
Otro instrumento a utilizar para valorar el trabajo de los valores es una encuesta asociada al grado de percepción que tienen los estudiantes en cuanto a cómo se trabajaron los valores durante el semestre. Este instrumento es parecido al ya aplicado en el que ellos describen su grado de importancia para cada conducta y ahora lo trabajan desde el punto de vista de cuál es su percepción de cómo se operó en la clase con respecto a los valores.
Recopiladas las encuestas entregadas se procesan y se determinan las medias grupales por conductas y se halla la diferencia entre el nivel de importancia que tienen para los alumnos las conductas definidas y cuál es su percepción en cuanto a su aplicación. Con esta diferencia se busca la disonancia entre el nivel de importancia y percepción y según de la diferencia puede evaluarse la disonancia y reflejarse con colores, que tienen el significado siguiente:
Rojo: situación altamente critica. Es emergente implantar acciones para reducir el índice.
Naranja: situación medianamente critica. Requiere acciones para reducir el índice.
Amarillo: situación flotante. Hay que implementar acciones para reducir el índice.
Verde: situación idónea.
Azul: situación de duda. Hay que analizar cada enunciado y ver qué se está practicando para obtener estos resultados. Se están haciendo acciones que no son apreciadas y no estimulan su conducta como persona. Estas acciones tienen un costo de dinero, esfuerzo y tiempo y no están siendo apreciadas
Del procesamiento de la información recopilada, la disonancia debe dar en su mayoría verde, si se trabajaron bien los valores desde el punto de vista del docente. En menor proporción las amarillas o naranja y aún más excepcional las rojas, que es un aspecto para preocuparse. Las azules, deben ser aún más difícil porque ellas significan que según su percepción el docente tuvo mayor preocupación por los valores que los estudiantes y que, por tanto, hizo esfuerzos por gusto.
Otros instrumentos que se aplican en esta fase y que se aprovechan porque suelen estar definidos institucionalmente, son: la autoevaluación del estudiante la coevaluación entre estudiantes y la heteroevaluación, de estudiantes hacia el profesor. En la primera cada estudiante se evalúa a sí mismo, en la segunda se evalúan todos entre ellos y en la tercera evalúan al profesor.
La autoevaluación se lleva a cabo a través de una encuesta estructurada en tres nivel: para el ser (actitudinal) para el saber (conceptual) y para el hacer (procedimental) Para los tres niveles y para el promedio general del grupo la media debe de estar alrededor de 4 puntos en una escala de 5, los estudiantes suelen sobrevaluarse . La coevaluación tiene un procesamiento de alta complejidad y la interpretación de sus resultados se entiende que poco puede aportar a la investigación. La heteroevaluación, asociada a los criterios de los estudiantes en cuanto al profesor se divide en dos partes: una asociada a los indicadores de desempeño y, otra, con observaciones y recomendaciones.
En cuanto a los indicadores de desempeño en una escala de 10, si el profesor ha tenido un buen desempeño los estudiantes evaluaran al docente con una nota promedio de 8 y 9 y en cuanto a algunas observaciones harán los señalamientos que entiendan necesarios, que pueden ser a favor o en contra del profesor o a favor en contra de todos los profesores.
Interpretación final.
Dado el trabajo realizado, es evidente la necesidad de hacer una valoración final del mismo, ya que es posible que la hipótesis no se cumpla y habría analizar ¿por qué no se cumplió?
En caso de que la hipótesis no se cumpla, es oportuno preguntarle a los estudiantes el por qué ellos entienden que no cumplieron cada uno de los valores o aquellos valores en los que no hubo crecimiento. A tal efectos se les puede pedir que respondan la pregunta siguiente: ¿cuáles son las causas por las que no cumplí cada uno de los valores? Es decir, se les piden las causas que ellos entiendan por cada uno de los valores. Las respuestas pueden ser muy variadas. A forma de ejemplo algunas pueden ser:
- No tomé en serio el valor
- No hay tiempo, hay que cumplir con las otras materias
- Falta de exigencia del grupo
- Porque no tengo un compromiso conmigo mismo en mis labores como estudiante
- No busqué en qué puedo mejorar
- Porque no actúo bien, no me pongo la camiseta
- Porque hacía las cosas que a mí me parecían
- Porque somos irresponsables con nuestros deberes, somos vagos y ociosos
- Por falta de voluntad
- Por ser inquieto y no cumplir con mis responsabilidades
- No existe respeto entre los compañeros
- Mucha mala influencia del resto del grupo
- Por falta de dedicación
- Porque soy algo dejado, es decir, algo vago
- Porque a veces se deja de hacer lo que es necesario y se pierde el tiempo con otras cosas
Como se observa en estos ejemplos, la valoración pueden hacer los propios estudiantes pone en evidencia la imposibilidad de cumplir la hipótesis pero, sin embargo, si se reafirma la situación problémica planteada.
Complementa el análisis o interpretación del trabajo, la situación identificada en cuanto a problemas que tiene el grupo en su desempeño interno, que conspiran contra un buen desempeño del mismo.
Forma parte también del posible no cumplimiento de la hipótesis el hecho de los factores que encuentran los estudiantes en sus profesores y como estos reciben a través de pedagogía invisible un sistema de influencias que no le permiten mejorar sus conductas.
CONCLUSIONES:
Finalmente, se entiende que la metodología y el procedimiento seguido son válidos pero, que este trabajo no debe hacerse a nivel de un profesor independiente, sino que es necesaria una labor de todo el equipo de profesores para desarrollar una acción conjunta, como un solo bloque y lograr un adecuado cambio en las conductas de los alumnos.
La segunda conclusión que se puede derivar del trabajo es que la metodología o procedimiento de trabajo empleado es válido y novedoso porque parte de la definición de los vicios a los que estudiantes pueden renunciar y a enunciar reglas de oro, valores, significados y conductas a partir de los criterios de los propios estudiantes. Es decir, es un procedimiento que devela de forma participativa las conductas que los estudiantes deben desplegar en su desempeño para poder tomar decisiones que les permitan lograr mayores y mejores competencias en su futura vida profesional.
Una tercera conclusión es que es necesario conocer cuáles son las situaciones o problemas que tienen los estudiantes y cuáles son sus percepciones con respecto a los profesores porque estás son variables que pueden afectar el cambio o no de conductas.
De la conclusión anterior se deriva que, el trabajo no debe ser el experimento de un solo profesor, sino que requiere en principio de un accionar de todos los profesores del mismo grupo de clases, unidos todos a una misma idea y si esta labor se hace en cada semestre, el procedimiento podía ser válido para toda la carrera. De desarrollar La metodología en todas las asignaturas de un grupo, una de ellas es la que debe liderar el montaje del procedimiento y con ello desarrollar un proceso integrador de valores, que es apoyado por el resto de los profesores en su accionar cotidiano.
Otra conclusión, derivada de la anterior es que, se hace evidente en la aplicación de la metodología la necesidad de empezar a desarrollar en las Direcciones de Carreras un trabajo metodológico que integre las actividades de los docentes y su vínculo con los estudiantes.
Debe considerar un elemento conclusivo también, que esta metodología si se pudiera tener continuidad y se evaluara la influencia que se deriva de una aplicación aislada en algunos estudiantes en particular que, después de un período de reflexión, al que se convoque, cambiaran su conducta.
No deja de ser una conclusión por igual que, dado los comportamientos de los estudiantes de algunos grupos en particular, que no se reconocen como grupo y tienen problemas en su funcionamiento interno, pudiera hacerse un proceso de terapia grupal a través de diferentes técnicas de la psicopedagógica. Por igual, otra variante es trabajar con los estudiantes en un proceso de coaching por valores grupal pero, cualquiera de estos trabajos tendrían que ser fuera de los horarios de clases.
Una última conclusión es que la labor del docente debe ser la un liderazgo continuo, siendo un facilitador permanente de las situaciones del grupo durante todas las fases de la metodología y en particular en la segunda fase, que es vital. El docente debe liderar el proceso retroalimentando al grupo con las desviaciones que pueda presentar de los compromisos compartidos y buscar los instrumentos que sean necesarios para medir y ajustar esas desviaciones.
BIBLIOGRAFIA:
Díaz Llorca, Carlos. (2010) Hacia una estrategia de valores en las organizaciones. Fondo Editorial OPSU. Venezuela.
________________ (2010) Cómo utilizar una estrategia de valores en las organizaciones. Fondo Editorial OPSU. Venezuela.
________________ (2013) Situaciones empresariales aplicando valores. Zazueta Héctor y Pardini, Juan Carlos. Servicios Editoriales Once Ríos. México.
Dolan, Shimon; (2000) Los 10 mandamientos para la dirección de personas. Editorial Gestión 2000. Barcelona, España.
García, Salvador; Dolan, Shimon L. (1997) La dirección por valores. El cambio más allá de la dirección por objetivos. Editorial McGraw-Hill Interamericana. Madrid, España.
26 de Marzo de 2016
EVIDENCIAS DEL EXPERIMENTO:
Primera fase:
- Acuerdos y compromisos éticos.
- Expectativas de los estudiantes
- Caja de renuncias
- Renuncias seleccionadas, reglas de oro y valores compartidos.
- Tríptico borrador “Experiencia práctica sobre valores compartidos” entregado a los estudiantes para su evaluación.
- Cinco preguntas para evaluar el Tríptico borrador.
- Valoración de los estudiantes sobre el trabajo realizado
- Tríptico final “Experiencia práctica sobre valores compartidos” entregado a los estudiantes
Segunda fase:
- Encuesta evaluadora del estado inicial de los estudiantes en cuanto a las conductas compartidas en una escala Likert.
- Gráfica con escala de tendencia media grupal de las conductas compartidas.
- Plan de mejoras.
- Encuesta para evaluar el nivel de importancia que le dan a las conductas.
- Tabla de determinación media del nivel de importancia
- Documento con “Base ideológica del grupo”.
- Documento con “principales problemas del grupo”
- Documento con “causas del problema principal del grupo”
- Documento con “alternativas de solución al problema”
- Documento con “tabla de evaluación de alternativas de solución”
- Documento con “plan de acción”
- Documento con “problemas asociados a los profesores”
- Documento con “evaluación del proceso docente del profesor” (PNI)
Tercera fase:
- Encuesta de evaluación de expectativas.
- Tabla de evaluación de expectativas.
- Encuesta de evaluación final de los valores.
- Tabla de evaluación final de los valores compartidos
- Encuesta de evaluación del nivel de percepciones de los estudiantes sobre las conductas.
- Tabla de evaluación del nivel de percepciones
- Tabla de evaluación de las disonancias
- Encuesta de autoevaluación hecha por los estudiantes
- Tabla Excel con los resultados de la autoevalución hecha por los estudiantes
- Encuesta de coevaluación hecha por los estudiantes
- Encuesta de heteroevaluación hecha por los estudiantes
- Tabla Excel con los resultados de la heteroevaluación hecha por los estudiantes
- Criterios de los estudiantes con las observaciones y recomendaciones de la heteroevaluación
- Criterios de los estudiantes con las causas del por qué no se cumplieron los valores o no se mejoraron las conductas.
Carlitos, buen día, qué gusto tan grande me ha dado saber noticias suyas, gracias por este blog. ya lo voy a revisar. Le cuento que yo tengo escrito un libro sobre Ética Profesional, haré una última revisión y le pido me ayude con la revisión por pares.
Un saludo afectuoso, desde Friobamba, ja,ja, ja perdón Riobamba. Ecuador.