EL OJO CRÍTICO 05. BUENAS PRÁCTICAS

Regresa “el ojo crítico” con otra mirada a situaciones presentes en el mundo de los emprendedores. Pero, la mirada hoy no es tanto hacia lo que no debe hacer sino a lo que debe tener en cuenta y no suele hacerse, verse o analizarse con determinada frecuencia. Siguiendo la ruta de que  “El ojo crítico” piensa y actúa como un servidor público y plantea situaciones sobre las cuales se deben reflexionar y en algunos casos se deben tener en cuenta, la mirada hoy es hacia lo que se llama “responsabilidad social”.

La responsabilidad social es la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas.  Es cuando valora el impacto de sus acciones en las comunidades, en los trabajadores y en el medio ambiente y los incorpora a sus intereses.

Subrayo lo de activa y voluntaria porque esto le da cierta particularidad, aunque hay países que tienen normas al respecto. Es decir, la responsabilidad social son aquellas actividades que se hacen dirigidas a los trabajadores, a la comunidad y a la preservación del medio ambiente.

Conozco de emprendedores que hacen algo por su comunidad. Por ejemplo: poner grifos de agua de pedales para no malgastar el aula; poner sensores de electricidad para no malgastar el uso de energía; recoger desechos sólidos para reciclar. Estos son ejemplos que existen pero, en lugares muy particulares y realmente son pocos.

Sin embargo, conozco otros lugares que tienen buenos ingresos y sin embargo no hacen nada por mejorar su comunidad. Tienen la calle frente a su negocio destruida de baches y no son capaces de rellenarlo con cemento o con piedras trituradas, un poco de cemento y agua. Con estos criterios se puede ayudar a la circulación y a la imagen del negocio. Esto es, entre otros, responsabilidad social.

Se considera que la reparación de las aceras y la calle es obligación del estado y no se hace nada. Efectivamente, es obligación del estado pero, esto no quita se haga una contribución a la comunidad y al negocio mejorando la calle y las aceras. Hay Cooperativas de la Construcción que hacen eso para mejorar el entorno y se pueden contratar. ¿Entonces?

Creo que esto es un detalle muy particular, no pienso sea la generalidad de los casos. Pero, “el ojo crítico” busca eso, tener un espacio donde comentar lo que no debe dejar de hacer ningún emprendedor. No importa que sea un hecho aislado, es un hecho y debemos comentarlo y proyectarlo para, como se decía antes, “al que le sirva el sayo, se lo ponga” y lo tenga en cuenta. ¿Entonces?

He dicho que: un emprendedor tiene que ser un tipo ético, elegante, admirable, humilde, sencillo, una gente de pueblo que trabaja para que el pueblo viva “en un mundo mejor”. Tiene que estar en los detalles y dentro de esos detalles su forma de actuar, sus valores. En esta forma de actuar no puede perder el detalle de la comunidad y tiene que asumir la responsabilidad que le corresponde como ciudadano de la misma.

Por: Dr.Cs. Carlos Díaz Llorca

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